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Empresas pegadas a la sociedad

La acción social ha dejado de ser un tema menor para las grandes empresas. Un informe realizado por la Fundación Empresa y Sociedad entre 122 compañías (representantes del 25,5 por ciento del PIB español), muestra que las firmas invirtieron más de 180 millones de euros en acción social durante 2004. Más de un tercio de esas compañías plantean ya su acción social como un contenido estratégico y enfocado a medio plazo. "En 2003, sólo un 10 por ciento de las firmas tenía proyectos avanzados, más allá de objetivos filantrópicos o de márketing. Este año, el porcentaje ha superado el 30 por ciento", afirma Tomás Pastor, director adjunto de la Fundación Empresa y Sociedad, quien añade que "las empresas españolas han entendido que los ciudadanos están preocupados por los temas sociales y que estos ciudadanos son, a su vez, sus clientes y empleados". Son las propias necesidades ciudadanas las que llevan a las empresas a decantarse por determinadas líneas de actuación. Las prioridades La inserción sociolaboral y la educación y formación son las áreas prioritarias para las empresas españolas, y acapararon el pasado año el 55por ciento de las inversiones. Cada vez más, los proyectos van dirigidos a beneficiarios concretos. Los grupos de población más beneficiados son las personas con discapacidad, la infancia y la familia. A finales de 2004, las compañías participantes en el estudio proporcionaban empleo directo a más de 14.000 discapacitados, el 1,7 por ciento de su plantilla. El cambio en las necesidades de la sociedad será lo que determine que estos porcentajes se mantengan inalterables en el futuro. Inmigración y situaciones de dependencia serán palabras clave en pocos años. "Las empresas deberán garantizar servicios e instalaciones accesibles para los mayores. Además, es muy importante trabajar por la integración socio-laboral de los inmigrantes y su acceso a las prestaciones de las empresas", apunta Tomás Pastor. "Son problemas que no sólo deben resolver el Estado o las familias, sino que todos los agentes sociales nos debemos comprometer", añade Ángel Mullor, consejero delegado de Iberia. Sin duda, las grandes compañías han sido las pioneras en volar en esta dirección ya que, como explica Antonio Garrigues, presidente de Garrigues, "estas empresas tienen más responsabilidad porque poseen más capacidad de acción. A ellas les corresponde poner en marcha programas visibles que sirvan de ejemplo y de estímulo. Pero hay ya empresas medianas e incluso algunas pequeñas que tienen (sin buscar protagonismo) programas ejemplares". De hecho, como afirma Sebastián Escarrer, vicepresidente de Sol Meliá, "hoy día, cerca de un 50% de las pymes europeas están desarrollando actividades en este ámbito, y en un futuro próximo, su dinamismo será clave como generador de riqueza en su entorno". Comparación con Europa Pero, ¿en qué situación se encuentran España? En opinión de Garrigues, "con respecto a Europa continental estamos algo retrasados, pero no excesivamente. La distancia es demasiado grande con Gran Bretaña y con Estados Unidos". Escarrer se muestra más optimista al afirmar que "las empresas españolas están haciendo grandes esfuerzos para situarse en los primeros niveles. Son muchas las que nada tienen que envidiar a otras empresas de países que se consideran como "punteros" en el campo de la acción social, como es el caso de los países nórdicos".

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